Esta noche mientras escribía a la noche...
Siento que he vuelto a recuperar esa mano de romanticismo que perdí en la más lúgubre timba de póker. He vuelto a barajar a príncipes y a ranas. Mezclando musas rechazadas y conciencias desgastadas me descubro un Enero más, vislumbrando lo moral y lo real, equilibrando argumentos y razón. En este embrollo, mi rey de oros brilla demasiado, el rey de bastos es demasiado rudo, el rey de espadas afila demasiado su lengua y el rey de copas lleva muchas resacas acumuladas.
Apréndeme a que no desee ver más la luna, cuando te pida estrellas; y acompáñame al infierno cuando reclame calor. Que lo único que te fumes sean tus dudas y mis temores.
Te quiero a ti, me quiero y créeme que nos quiero;
cuánto más cerca, mejor.



No hay comentarios:
Publicar un comentario