8.12.11

Líos de faldas, fútbol, y más cosas que empiezan con F


Supongamos que no te gusta el fútbol; supongamos que te interesa saber mi situación y lo que es echarle aún más imaginación… supongamos que te interesa mejorarla

Salir a debutar al gran clásico y tropezar. Me siento yendo detrás de tu balón, del ritmo que marca el rival,  sin poder hacerle un regate en condiciones mientras él me presenta su arsenal de acrobacias que bien podrían serlas de un bailarín. Cada vez más la distancia de recorrer el campo- y el camino hasta tu cama- se me hace más largo y tortuoso. Esto es un cara a cara, entre tu chulería y mi capacidad de resistencia. Pienso-o mejor pondré que creo- que jugar este partido ha sido hacer el mejor hat-trick de la historia… Pero sin llevarme el corazón a casa; ése te lo quedaste tú. Tu silencio a mi lado es roto cada día por miles de pitidos de mi mejor árbitro que tengo en la mente. Mi conciencia cada día me permite menos esta elasticidad junto a tu lado. Esta lucha de egos no será retrasmitida en primera división, pero sería digna de la más emocionante de las finales.

No sé si será la Champions, las ganas de Clásico o, simplemente, las ganas de ti.


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