Aunque lo niegue, me gusta el resultado.
Ser esa parte positiva de esta ecuación matemática. Aquí todo es relativo; no hay amores absolutos ni polvos que te denominen. Sólo existen tus números y mis cálculos. La fórmula que aceptes para realizar este embrollo. Quiero seguir siendo para ti la misma; sin parte negativa, sin parte decimal ni peros. Permíteme que dude de que quizás me termine cansando de todo esto: volver al punto de partida, releerme el problema, intentar plantearlo y que sólo me salgan incógnitas por todos los lados. Esquematizando todo esto, pero aún así; acabo igual, rendida a tus pies, calculando el aérea que hay de tu boca a la mía, de tus pensamientos a mis desvaríos. 360º de figuras geométricas que forman ese cuerpo perfecto perpendicular a mi tentación. Enséñame las cuentas de que 1 más 1 sólo hacen 1 más 1 con ganas de 2.
Y a pesar de tantas operaciones mal cuadradas y exámenes suspendidos, aún tengo ganas de seguir apostando en esto de trazar el círculo perfecto con tu lengua y la mía...
Porque me siguen fallando las matemáticas y follando los hombres...
Era en ese orden, no?
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