17.10.12



Tienes motivos. Ya no escribo, ya no (te) escribo. Encontré la excusa revuelta en mi mesita de noche. No me costó encontrarla, me miraba desafiante, sin casi parpadear. Ella lo sabía, y yo lo intuía. Se abalanzó sobre mi, dejándome la voz entrecortada y con la rabia en las manos. No podía escribir, sin describirte. Mi imagen era tu espalda con mis uñas rojas. Y olía a ciudad y a mañanas sin café. Mañanas sin despertador, con la lluvia como la alarma. Cayendo las gotas por mi ventana uno se tiene que levantar ya de madrugada. Nos mirábamos cerca, tan cerca que dolía. Tan valiente todo que no podía llorar. Pero si quieres, yo vuelvo. Vomito un par de palabras que suenen bien y te digo que están por aquí las musas.  Y tú vuelves a sonreír de lejos, sin quererme demasiado y esperando un no sé qué.