25.6.12

Ha sucedido


Tiene sentido, aunque no sea consentido. Tú y tus mil idas de mi cabeza. La maleta que excede  de ese límite de equipaje que marcamos la última noche. No  ibas a facturar ni uno de mis sueños, pesan mucho más que tus aviones de papel. Llego la última llamada de embarque y huiste. Miedo a las alturas, a las decisiones y a la rutina. Pero eres la razón que exista todo esto. Ojala pudieras irte, sin llevarte contigo. Dejarme sin maletas. A solas con el paisaje. Tú a 250 millas. Y yo, embarcando en tu huida.


 ¿Como recorreré medio hemisferio sin tu copa de ron?

 ¿Con que manta me tendré que tapar para quitarme el calor?

Si me sueltas entre tanto viento... ¿Como voy a continuar?

24.6.12

Un último chute














Renunciando al caballo - Fase primera: Preparación.

Hará falta una habitación que no abandonarás.
Música relajante. Sopa de tomate, 10 latas.
Sopa de champiñón, 8 latas, para tomar en frío.
Helado de vainilla, tamaño familiar. Evacuol, un frasco. Paracetamol, enguaje bucal, vitaminas. Agua mineral, bebida isotónica. Pornografía. Un colchón. Un cubo para la orina, uno para las heces y otro para los vómitos. Una televisión y un bote de Valium, que ya he obtenido previamente de mi madre, que es también a su modo casero y socialmente aceptable, una drogadicta.

Y ahora estoy listo. Sólo necesito un último chute para aliviar el dolor mientras el Valium hace efecto.

17.6.12

Copia




Una copia de las que te encuentras en el bazar chino más céntrico de la ciudad. De esas imitaciones que se parecen al original pero cambian una letra, el símbolo, los colores. Y hasta puedes llegar a confundirte, mantiene la esencia pero faltan detalles a borbotones. De lejos, sin luz y con unas copas de más creerías que se trata del original, pero resacoso notarías que te han engañado. Nada que ver con el verdadero, con toda su apariencia. Te encariñas y notas que se te ha quedado esa odiosa marca verde en el dedo, recordándote tu falta de acierto al elegir. Adulterado, con cinco cucharadas más de sal, y diez menos de azúcar. Pero sigues manteniendo la creencia de que es imposible  que no sea totalmente veraz, que tu compra no pertenece a esa serie limitada que te han intentado vender. 


Increíble, tanto como que tú, no parezcas tú. Que te semejas, pero no eres.

7.6.12

Elle


Esperar. Y volver a esperar. A despertar y tener la sonrisa en la cara, no tener que ponerle maquillaje a las ojeras y saber que ponerte. Esperar no tener que ver la palabra CRISIS por todos los lados. Que alguien juegue contigo a las palabras encadenadas y la cambie por PASIÓN. Y sigues esperando. Tic-Tac. Los libros deseando  que vuelvas a estudiar, la luz que entra en tu habitación y no tener zumo de naranja. Tener que conformarse con café, de ese sitio que sabe como a agua sucia. Esperas. Que ya no me invitas a correr por la ciudad, a tener la piel de gallina, a insultarnos. El mismo camino hacia la facultad. Mismas caras. Esperar a que esta vez no te vallas. Sí, con elle. Que tú no te vas. Tú nos pones obstáculos. Los dedos inquietos. Ver y no mirar.