18.11.12

Otro año







Llovía, más que nunca. No querías llevar paraguas, y yo llevaba una sombrilla de sol. Dijiste q ya era tarde para ir a ese concierto. Te dejaste convencer. Botas puestas y caminando sobre el puente de Manhattan. Nunca di tantos pasos tambaleándome. Tenía miedo, de ti, de mis ganas y de no volverte a ver. Pero eran monstruos insignificantes, y tú tenías tus armas. Llegue a la esquina, cruce el paso de cebra y volví al punto donde habíamos quedado. Sentía que iba a estallar y que la ciudad no iba a ser lo suficiente grande como para recogerme. Era la 1. Habíamos quedado a esa hora. Tenía los ojos llenos de lágrimas, pero me puse una canción para evadirme. Tardabas, o no ibas a llegar. Todo aquello me pareció ridículo y eche a andar. Pero mire atrás, y llegaste. Tarde pero llegaste. 

El restos son nervios, miradas de reojo y suspiros. Muchos suspiros.


Y hoy te digo, que no es tarde para hacer las cosas bien. Aún estamos a tiempo. Por eso, llámame, o mejor, mírame. Entiende que detrás de cada grito, hay necesidad de un abrazo. Puede haber heridas, pero no me olvidaré de comprar tiritas. Y si no, comencemos de nuevo. Podemos utilizar otro año para querernos. Volveremos a algún balcón, esta vez con vistas a la montaña. Me enamoraré de ti en otra canción y tú me reprocharás cualquier tontería

Pero pese al tiempo, la lluvia y las heridas, Vuelve. Porque aún hay motivos. Siempre los hubo.

1 comentario: