Esperar. Y volver a esperar. A despertar y tener la sonrisa en la cara, no tener que ponerle maquillaje a las ojeras y saber que ponerte. Esperar no tener que ver la palabra CRISIS por todos los lados. Que alguien juegue contigo a las palabras encadenadas y la cambie por PASIÓN. Y sigues esperando. Tic-Tac. Los libros deseando que vuelvas a estudiar, la luz que entra en tu habitación y no tener zumo de naranja. Tener que conformarse con café, de ese sitio que sabe como a agua sucia. Esperas. Que ya no me invitas a correr por la ciudad, a tener la piel de gallina, a insultarnos. El mismo camino hacia la facultad. Mismas caras. Esperar a que esta vez no te vallas. Sí, con elle. Que tú no te vas. Tú nos pones obstáculos. Los dedos inquietos. Ver y no mirar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario