Una copia de las que te encuentras en el bazar chino más céntrico
de la ciudad. De esas imitaciones que se parecen al original pero cambian una
letra, el símbolo, los colores. Y hasta puedes llegar a confundirte, mantiene
la esencia pero faltan detalles a borbotones. De lejos, sin luz y con unas
copas de más creerías que se trata del original, pero resacoso notarías que te
han engañado. Nada que ver con el verdadero, con toda su apariencia. Te
encariñas y notas que se te ha quedado esa odiosa marca verde en el dedo, recordándote
tu falta de acierto al elegir. Adulterado, con cinco cucharadas más de sal, y
diez menos de azúcar. Pero sigues manteniendo la creencia de que es
imposible que no sea totalmente veraz, que tu compra no pertenece a esa
serie limitada que te han intentado vender.
Increíble, tanto como que tú, no parezcas tú. Que te semejas, pero no eres.

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