13.5.12

Alzheimer







Buenas noches cariño, 

Te escribo porque me ha dicho el médico que me recuerdes donde está el azúcar. Qué no me pase con el café me ha dicho, que tampoco me conviene estar tan nerviosa. Las pastillas de la migraña se me deben de estar acabando, porque me ha dicho que le eches un vistazo a la receta.  Me ha dicho que me recuerdes que tenemos que ir al juzgado el día 15. Que cuando nos vayamos a Cuba, recuerdes apagar el gas, quitar el agua y dejarlo todo bien cerrado. Me ha dicho que me recuerdes que el rey vale 4 puntos, y el as 11. Y que ese grupo que tanto me gusta, actúan en el festival. Sólo eso.

Me ha dicho que la terapia es muy sencilla y para curarme sólo es necesario que me recuerdes no sólo las cosas, sino a mí. Y que me quieres desde aquel partido de fútbol  ¿Te acuerdas? Me ha dicho que me lo digas todos los días. Que ahora sin tantos recuerdos es más fácil volverse a enamorar. Me ha dicho que te lo recuerde, pero yo ya le dije que bueno eras tú para que olvidar  las pequeñas cosas.  De nuestras tonterías. Que tú te las guardas todas. Y se reía. Pero como te vas a olvidar de una chica que pisaba los charcos y no le gustaba tu marca de cerveza. Valencia. ¿Te acuerdas de ese viaje a Valencia? Me ha dicho que si me ves cabizbaja, me cantes nuestra canción y que la bailemos hasta desfallecer.

Y nada, solo eso, te escribía por eso, porque  me ha dicho que te diga que me perdones si mañana paso a tu lado y finjo no haberte visto nunca (porque lo finjo, siempre he querido ser actriz y tú ya sabes lo que me gusta jugar). Es todo, cariño. Que te odio y quiero por igual. Desde aquél clásico, ¿te acuerdas?

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