26.1.12

Ha muerto la Justicia


No creo. Me estoy tambaleando sobre mis cimientos. Imagina que el suelo que pisas diariamente. Ese que te lleva a la oficina, a la universidad o a casa de tu mejor amigo. Aquel sobre que te has sentado a ver la vida pasar y sobre el cual has corrido de tus dudas. Ese mismo, se estuviera resquebrajando. Tienes dudas y muy serias sobre el pavimento, las farolas, e incluso, sobre si realmente estas caminando.

Puestos en situación. Nos hicieron creer en un Estado. Un Estado que nos proporcionaría un bienestar basado en igualdad de clases sociales. Igualdad entre nosotros e igualdad ante el grande. Una clara separación e independencia del Poder Judicial. Y nosotros, los ciudadanos, hemos confiado en su palabra. Hemos cimentado sobre esto unas esperanzas y unas vidas. Comenzar a crecer como personas y empezar a andar sobre este suelo de valores.

Hemos comenzado a caminar con paso firme mientras nos iban llegando noticias que hacían trizas nuestras rodillas. Nos tambaleamos y perdemos el rumbo. Nos desmoronamos cuando vemos noticias como que el gobierno en funciones, el PSOE, indulta a Alfredo Sáenz, número 2 del Banco Santander por un delito de acusación falsa. Nos agrietamos cuando notamos como si te apellidas de una determinada manera puedes entrar en ciertas listas para becas. Nuestro paso vacila cuando el único imputado de los crímenes franquistas, es el juez que los ha investigado. Cuando se crea el aeropuerto más ecológico y  haciéndose el propio político de turno el presidente "honoris causa" de tal magnífica obra. Y caemos, caemos y volvemos a caer cuando al elegantísimo y molt honorable señor Camps lo declaran "no culpable".


Yo, estudiante de 3º de Derecho, he perdido el paso. No tengo brújula. No me fío del suelo  que piso. Y lo que es peor, estoy perdiendo la confianza y las ganas de volver a andar.

No sé que me queda.

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