Y luego a pesar de todos, siempre me quedaba él.
Quizás no me guste la navidad por la familia, ni por los regalos. Hoy era uno de mis momentos de aeropuerto. Tan fugaces y preciosos que cualquiera mataría por ellos.
Sé que ya no te necesito, pero créeme que te quiero como siempre.
Anda, dile a tu ausencia que me ponga otro ron.

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