No me obsesiono. Porque no. Porque sé que existes. Sé que
estas. No se si conmigo o contra mi. Pero estás. Aunque hayas intentado
evaporarte ya esta semana cinco veces. Permanecerás, y sino, te buscaré. Y
cuando me quiera ir, vendrás a por mí. Pero ir de verdad, no un "Que te
den" con la boca pequeña. Y si te escapas, te pondré trabas. Ahora te pienso
porque sí, con un sentido y con mesura. Porque sé que cuando todo esto pase,
volveremos a ver el mundo desde mi ventana. Riéndonos y haciéndonos pelear. Me
acercaré suavemente y nos volveremos a reinventar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario