-¿Quieres casarte conmigo?
-Claro que sí, mi vida
-Claro que sí, mi vida
Y así, podremos dar fe de nuestro amor ante el juzgado. Acudiremos ante un traje y corbata e intentaremos cobrarnos esta deuda del corazón. Este desconocido ante sus atentos diplomas y sobre su maciza mesa de roble dará fe y corroborará con su firma cuanto nos queremos. Y previo pago de minuta ya seremos marido y mujer. Ya por fin, estaremos hechos el uno al otro a la vista de los ojos de la administración competente. Un beso ante la burocracia y bonita luna de miel.
Y sí, el amor no se resuelve como se esperaba, será que no éramos los legitimados. Haremos suspensión de relación y procederemos a enajenar los recuerdos y bienes que conservábamos. Quizá nos interese una indemnización por daños y perjuicios ante un amor caduco.
Y sí, el amor no se resuelve como se esperaba, será que no éramos los legitimados. Haremos suspensión de relación y procederemos a enajenar los recuerdos y bienes que conservábamos. Quizá nos interese una indemnización por daños y perjuicios ante un amor caduco.
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