Cuando te quedas sin sol ni estrellas que iluminen puedes empezar a trazar el camino, a oscuras, pero puedes.
¿Quién me diría que las miradas se volverían en desconocidas cuando ayer se achinaban por miles de horas de risas? ¿Eh, amiga?
Creces, no hay frenos. La meta está ahí y por más pataletas que des va a llegar. Los momentos rotos y fugaces te hablaran de miles de días mejores. Esto es un cúmulo de noches en vela, de no sé que haber y de miles de preguntas sin respuesta. Aunque lance S.O.S a tu ventana y envié mil cartas tú seguirás alejándote y hablándome como una extraña. Hace falta mucho valor para seguir mirando el móvil de esa forma, esperando encontrarte de nuevo con las mismas ganas de ayer. Pienso que un día despertaré, me mirarás y todo volverá a ser como era ayer. Porque tú y yo, no creímos nunca en un final. Pero, puede que sea cierto, que la física hoy nos falle y los polos opuestos jamás se hayan atraído.
Malos tiempos para la amistad y buenos para la nostalgía.
Cuando algo no sale lo bien, llega la nostalgía para jodernos aún más. Es incontralable
ResponderEliminarTan incontrolable como desbordante! Que irremediable!
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