En aquella fría habitación allí estaba el sonriente policía deseoso de cumplir con los objetivos del mes y una desolada chica. El hombre le prometió a la muchacha que si daba caza a aquél sujeto y desvelaba los delitos que junto a ella había cometido podría proporcionarle el programa de protección de testigos y siempre se encontraría a salvo. Y así ella, pensando desposarse a esa promesa de un futuro mejor, desembucho de golpe toda la información que aguardaba:
-Agente conocí al hombre de mi muerte y no lo reconocí. Le daba zonas VIP's en mis ojeras y él abusaba de mis barras libres. Para él, el mayor de mis piropos era que lo esperara acompañado con un "mira lo que pudimos ser y no fuimos". Me decía "vete" pero no más allá de donde me podía ver. No quería ser una pareja extraña y evitar helar el invierno y calentar el verano. Su táctica era quedarse en mi recuerdo, de alguna manera, pero quedarse.
-¿Qué dice, señorita? ¿Está delirando? ¿Podría describirme mejor al sujeto?
- Era mi íntimo desconocido. Mi alienígena en mi mundo terrestre. La pieza que completaba mi mejor ajedrez. Pero se moría de desgana si tenía que verme mientras yo me encontraba con 2 copas y 3 canciones de más. Siempre huye despacio, por si lo puedo perseguir. Yo le habría las piernas, y él mis cicatrices. Usted lo podrá encontrar rodeado por las colillas de mis excusas. Y si deshace la senda despejada de mi casa hasta su cama, dará con él.
-Tiene que concentrarse y describirlo más fielmente. Sino, me temo que no le podremos ayudar. Por favor, cierre los ojos y describa al individuo como lo recuerde.
-Creo...Creo recordar que me vendía besos de contrabando en mis noches de metadona...
-¡Cállese! ¡Es suficiente! ¡Vamos a activar la Alarma 3! No se preocupe señorita. Lo encontraremos.
-Agente conocí al hombre de mi muerte y no lo reconocí. Le daba zonas VIP's en mis ojeras y él abusaba de mis barras libres. Para él, el mayor de mis piropos era que lo esperara acompañado con un "mira lo que pudimos ser y no fuimos". Me decía "vete" pero no más allá de donde me podía ver. No quería ser una pareja extraña y evitar helar el invierno y calentar el verano. Su táctica era quedarse en mi recuerdo, de alguna manera, pero quedarse.
-¿Qué dice, señorita? ¿Está delirando? ¿Podría describirme mejor al sujeto?
- Era mi íntimo desconocido. Mi alienígena en mi mundo terrestre. La pieza que completaba mi mejor ajedrez. Pero se moría de desgana si tenía que verme mientras yo me encontraba con 2 copas y 3 canciones de más. Siempre huye despacio, por si lo puedo perseguir. Yo le habría las piernas, y él mis cicatrices. Usted lo podrá encontrar rodeado por las colillas de mis excusas. Y si deshace la senda despejada de mi casa hasta su cama, dará con él.
-Tiene que concentrarse y describirlo más fielmente. Sino, me temo que no le podremos ayudar. Por favor, cierre los ojos y describa al individuo como lo recuerde.
-Creo...Creo recordar que me vendía besos de contrabando en mis noches de metadona...
-¡Cállese! ¡Es suficiente! ¡Vamos a activar la Alarma 3! No se preocupe señorita. Lo encontraremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario