27.12.11

Filtros



Crecemos, y con ello, nuestra capacidad de mentir. Somos políticamente correctos, tan cometidos, sujetos y adaptados a nuestro medio. Utilizamos la cortesía y la corrección con aberración. Tan matizados. Nos falta ese punto de coraje, de nervio, de valentía o  llámalo locura. No le decimos a nuestra mejor amiga lo hijo de puta que es ese tio que se está tirando, somos incapaces de mandar a la mierda a nuestro jefe y a sus chistecitos que sin gracia. No le comentamos a nuestro padre que está envejeciendo y que ya no es tan joven como él cree, y obviamos todas las guarrerías que le diríamos a ese vecino del 4º que está casadísimo y con hijos. No utilizamos "palabras tabús" para no herir al banquero cuando nos comenta las comisiones de tu nueva cuenta. Nos callamos como muertos ante el desprecio de ese profesor que lo consiguió todo a base de talonario y que trata a sus alumnos como desechos humanos. Incapaz de decirle a ese chico lo que le echamos de menos por nuestro miedo a encariñarnos y pasarlo mal.

Si dijeras siempre la verdad, la mayoría estaríamos sin hablarnos con nuestras familias, en la cárcel, desahuciados o enamoradísimos- no sé cual es peor-. Pero créeme, si lo hicieras, serías el hombre más libre de la tierra. Sin posos de odio ni contenciones de amor a tus espaldas. Imagínate el lastre que te quitarías de encima, las ojeras que te evitarías y las resacas que tu cuerpo no hubiera soportado.

Ayer, cuando te vi, si te hubiera dicho todo lo que pensaba, me hubiera ganado una ostia, pero créeme que estaría "yo y mi ostia" muy felizmente. 

No os contengáis



2 comentarios: