Si me paro, dame cuerda. Con el tiempo fui el único con el que me atreví a retarme, fue el único que siempre avanzo junto a mí y no me dejo tirada en cualquier rincón. Me hizo viajar, como si no hubiera mañana, y como si ya no existiera hogar al cual regresar. Pasa y pesa sobre todos, intentamos callar nuestras voces interiores, olvidarnos de quién se fue y de quién va a venir. Cuando todos te esquivan, es el único que te escribe y prescribe. Es el más deseado cuando suena el timbre en el colegio y el más odiado en el despertador. Es el que me hace venir con las frases que le sobraron a mis noches de insomnios.
No quiero lo que no tengo, quiero lo que quiero;
cosas de tener un reloj que heredar; supongo.

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